EL PLACER DE "PERDERSE" EN UN LUGAR

  Escucha un fragmento de la conversación entre David Trueba y Pepa Fernández en el programa Las mañanas de RNE sobre lo positivo de “perderse” en un lugar. Puedes realizar la actividad de comprensión auditiva que tienes a continuación, que empezaría en el momento en el que la locutora afirma que hoy se ha perdido en la ciudad de Palma (minuto 2:19 del podcast) hasta en instante en el que se afirma lo estresante que puede ser perderse cuando vas con el tiempo justo (minuto 6:40).

https://www.rtve.es/play/audios/las-mananas-de-rne-con-pepa-fernandez/mananas-rne-pepa-fernandez-niebla-david-trueba-perderse/6411460/

 

  1. Cuentan en el programa que una persona encontró una casa maravillosa en un monte…

    a) gracias a un amigo que conocía a los dueños.
 
    b) una mañana que paseaba por la zona sin un destino concreto.
 
    c) de casualidad al confundirse de camino.

 

 2. Si esta persona no se hubiera perdido, jamás…

    a) no encontraría esta casa.
 
    b) hubiera encontrado esta casa. 
 
    c) encontrara esta casa.

 

3. El locutor compara al GPS con … 

        a) el dueño de un perro. 

        b) con un perro. 

        c) con una correa de perro.

 

4.  EL GPS…

        a) siempre te lleva por el camino más fácil.

        b) se bloquea si tú cambias la ruta. 

        c) en ocasiones te lleva por caminos complicados.

 

5. Los camiones rumanos o moldavos aparecían en La Rioja, porque… 

   a) el GPS se equivocaba.

       b) era el destino final de la ruta. 

       c) los camioneros pasaban de usar el GPS y preferían los mapas.

 

6. El locutor dice que… 

   a) tiene un gran sentido de la orientación. 

       b)  le saca de quicio no orientarse bien en ciudades grandes. 

       c)  perderse puede tener beneficios, porque puedes conocer gente interesante.

 

 

 


 

SOLUCIONES

1. C, 2. B, 3. A, 4. C, 5. A, 6. C

 

 

 

 

Concurso de microrrelatos de la Biblioteca EOI Palma

Concurso de microrrelatos de la Biblioteca EOI Palma

 

- Hay que escribir el microrrelato en el idioma que estás estudiando en la EOI. 

- Este curso, y con motivo de la celebración del 35 aniversario de la EOI de Palma Andreu Crespí Plaza, se ha decidido que el microrrelato debe incluir la palabra "gallina".

- La extensión máxima es de 1000 caracteres (1000 letras).

- Tenéis hasta el 31 de marzo de 2022 para enviar vuestros microrrelatos.

- El 23 de abril 2022: publicación de premios


Categorías:

Básico (A1 y A2)

Intermedio (B1 y B2)

Avanzado (C1 y C2)

 

 Para participar en el concurso de microrrelatos tenéis que ir a  la entrada de blog de la biblioteca , donde encontraréis un enlace para acceder al formulario. Allí podéis introducir vuestro relato utilizando el correo corporativo @ a.eoipalma.com

https://bibliotecaeoipalma.blogspot.com/2022/01/iv-concurs-microrelats-eoi-palma-arriba.html

 

 


REVISTA DIGITAL DE LA EOI PALMA

La revista digital se publicará la primera quincena del mes de mayo.

Se puede participar enviando textos escritos sobre los siguientes temas:

  • Una ciudad no española: por qué la consideras especial.
  • Reseña de algún libro interesante que hayas leído.
  • Comentario sobre alguna película u obra de teatro que hayas visto.
  • Explicación sobre algún museo que hayas visitado.
  • Descripción de una actividad que te apasione.

El texto escrito puede acompañarse de alguna fotografía en formato jpg, que se adjunte por separado.

Hay que enviar los textos antes del día 28 de marzo de 2022

 

 


 

PRACTICAMOS LOS PASADOS: "AQUELLAS NOCHEVIEJAS..."

 

  Lee este relato y escribe los verbos en su forma correcta:

 Recuerdo que eran casi las doce. Mis padres ___________ESTAR  en la cocina preparando las uvas y mi abuela ____________MOVERSE por el comedor y ___________RESPIRAR nerviosa: “Que no llegamos, que no llegamos”, ____________REPETIR sin cesar, una y otra vez. Al final, sí que ____________LLEGAR  y nos _____________TOMAR todas las uvas, aunque casi ____________ ATRAGANTARSE, YO con la última. Después ____________ SALIR, NOSOTROS al balcón a ver los fuegos artificiales. Menos mal que le ____________DAR, NOSOTROS  un tranquilizante al perro, porque el pobre no ___________ SOPORTAR el estruendo de aquellos petardos que los vecinos cada año ___________TIRAR  por las calles del barrio. Me acuerdo perfectamente de mi perro, como si lo estuviera viendo ahora mismo. ___________SER nuestro protector y, para mis amigos, uno más de la pandilla. Nos ____________ACOMPAÑAR a todos sitios.

 Esa Nochevieja la ___________PASAR, YO con mi abuela. Mis padres se fueron a bailar a una discoteca con unos amigos y yo ___________QUEDARSE, YO a ver los programas de la tele con ella y mi perro durmiendo a pierna suelta en la alfombra. Recuerdo que mi abuela me ____________PREPARAR un chocolate caliente que ____________ESTAR buenísimo. Nadie lo ____________SABER  preparar como ella.

 Me encantaba que me ___________CONTAR  historias de su juventud de cuando trabajaba en la fábrica donde _____________CONOCER al abuelo o de cuando _____________TENER veintipocos años y ___________VIVIR en Barcelona y _____________TRABAJAR limpiando en la casa de aquel pintor. Recuerdo que ___________GUARDAR algunos retratos que le ____________HACER en el cajón de la cómoda de su cuarto. Los _____________TENER en una carpeta de color azul y con unas flores secas.

  Fue una noche como otras tantas, agradable, divertida, con aquella sensación de seguridad que tanto me ____________CONFORTAR. Después ___________VENIR muchas Nocheviejas en fiestas con decenas de personas y en otras ciudades. Algunas de ellas ya ni me acuerdo, pero aquellas con mi abuela y mi perro no se me olvidan.  

 

 

 

SOLUCIONES

 Recuerdo que eran casi las doce. Mis padres estaban en la cocina preparando las uvas y mi abuela se movía por el comedor y respiraba nerviosa: “Que no llegamos, que no llegamos”, repetía sin cesar, una y otra vez. Al final, sí que llegamos y nos tomamos todas las uvas, aunque casi me atraganté con la última. Después salimos al balcón a ver los fuegos artificiales. Menos mal que le habíamos dado un tranquilizante al perro, porque el pobre no soportaba el estruendo de aquellos petardos que los vecinos cada año tiraban por las calles del barrio. Me acuerdo perfectamente de mi perro, como si lo estuviera viendo ahora mismo. Era nuestro protector y, para mis amigos, uno más de la pandilla. Nos acompañaba a todos sitios.

 Esa Nochevieja la pasé con mi abuela. Mis padres se fueron a bailar a una discoteca con unos amigos y yo me quedé a ver los programas de la tele con ella y mi perro durmiendo a pierna suelta en la alfombra. Recuerdo que mi abuela me preparó un chocolate caliente que estaba buenísimo. Nadie lo sabía preparar como ella.

 Me encantaba que me contara historias de su juventud de cuando trabajaba en la fábrica donde conoció al abuelo o de cuando tenía veintipocos años y vivía en Barcelona y trabajaba limpiando en la casa de aquel pintor. Recuerdo que guardaba algunos retratos que le había hecho en el cajón de la cómoda de su cuarto. Los tenía en una carpeta de color azul y con unas flores secas.

  Fue una noche como otras tantas, agradable, divertida, con aquella sensación de seguridad que tanto me confortaba. Después vinieron muchas Nocheviejas en fiestas con decenas de personas y en otras ciudades. Algunas de ellas ya ni me acuerdo, pero aquellas con mi abuela y mi perro no se me olvidan.  

 

 ¡FELICES FIESTAS Y FELIZ AÑO 2022! 


 

2022 by Soledad Reolid Solano is
licensed under CC BY-NC 4.0